¿CÓMO LLEGUÉ A LA GRAN CIUDAD PERDIDA?
- viajarypunto16
- 17 feb
- 4 Min. de lectura

EL INALCANZABLE OBJETIVO
A mediados de Agosto de 2024 cuando ya había arrancado la primera temporada de Viajar y Punto me encontraba por la costa norte más exactamente por Palomino en la Guajira límites con Magdalena, no era la primera vez por allí y siempre que manejaba por la troncal del caribe “la vía que conecta la costa” veía ese letrero hacia la gran Ciudad Perdida, lo veía como un imposible pues el precio para ir allí es elevado y a parte se tiene que caminar bastante y uno decía pagar por tremenda pateada jummmm además que no era fácil desembolsar ese valor pues con eso podría viajar más de un mes, en fin, mi viaje por la costa continuó y esa señal siempre estuvo taladrándome cuando pasaba por ese sector donde se encuentra el inicio a ese fascinante lugar.
LAS COSAS PASAN POR ALGO
Esa tarde de jueves decidí ir a la playa y me encontraba caminando por la calle principal de Palomino cuando de repente vi un letrero en un bar que decía “clases de salsa 7pm” y me dije ¿por qué no? Fui a la playa y después de un gran atardecer volví al bar y me encontré con un buen grupo de extranjeros bailando, me senté a contemplarlos hasta que tomé acción y decidí sumarme al baile. La clase iba muy bien y como ustedes saben en eso se inicia bailando solo y después hacen parejas, pues me tocó con Andrea, una chica Colombo Canadiense, de unos 33 años en ese entonces, con muy buena energía y bastante conversadora, la clase terminó y nos unimos todos a compartir unas cervezas.
Conversamos de todo hasta que llega mi turno de contar a qué me dedicaba, comienzo contando que después de viajar un buen rato por Colombia había tomado la decisión de compartir mi viaje y ahora documentaba todo mi recorrido, que me gustaba la historia, la cultura, la gente, sus costumbres, la aventura… y fue en este momento donde todo empezó a tomar forma pues Andrea llevaba un par de años compartiendo con una comunidad WiWa de la sierra nevada y justo acababa de llegar de allá, ella les ayudó mucho durante el covid 19 y en esta comunidad la tenían en un altar gracias a su carisma, sin dudarlo dijo que yo podría ayudarles mucho, que era una comunidad que quería compartir con el mundo su pensamiento y que podría encajar bien con ellos, al siguiente día le escribió a Luntana uno de los líderes de la comunidad contándole sobre mi y mi proyecto y sin pensarlo dos veces me habilitó el ingreso a su comunidad.
Muy agradecido me despedí de Andrea y 2 días después viajé hacia Riohacha y había cuadrado encontrarme con Luntana para conocernos, charlar un poco y ver cuándo podía volver para compartir con ellos, congeniamos muy bien y unos 25 días después de viajar por cabo de la Vela volví a la casa de los Wiwa más exactamente a la comunidad Arimaka en Rio Ancho Guajira.
Esos días que estuve allí siempre me decía, que bien que decidí ir a la playa ese día, que bien que vi ese letrero de esa clase y que bien que me animé a bailar y socializar un poco “algo indispensable en un viaje en solitario por supuesto” y que bien que coincidí con Andrea, por algo pasan las cosas, si no hubiera hecho eso no estuviera rodeado de personas increíbles con su propio idioma “Damana” y vestidos de blanco con costumbres únicas, allí estuve unos 5 días compartiendo con ellos y hasta masqué un poco de coca una noche de fogata. Congenié tan bien con ellos que me hacían sentir uno más de la comunidad, conocí al mamo Awimaku y conversé sobre su visión y cosmovisión de los wiwas. “video al final de la lectura”.

ACCIÓN Y CONSECUENCIA
Fue la cuarta tarde cuando sin esperarlo llegó un carro del que se bajaron 2 extranjeras Canadienses y Leo un guia Wiwa, empezamos a conversar y supe que venían de una agencia llamada Wiwa Tours, que hacen diferentes experiencias más que todo a extranjeros y fue en ese momento donde se me ocurrió preguntarle a Leo ¿también van a Ciudad Perdida? Pero claro es nuestro tour insignia y ahí supe que la vida me estaba brindando una oportunidad que tenía que saber cómo atraparla. Le comenté a Luntana que ese era un sueño que yo tenía de conocer ese lugar y me dijo hable con Leo a ver que le dice y yo hablo con Eduardo el dueño de Wiwa Tours. Pues me aventé una buena charla con Leo, le mostré lo que estaba haciendo y le gustó bastante el proyecto me dijo que hablaría con su jefe y me comentaría al rato. No pasó mucho cuando me dice que a su jefe le había gustado lo que estaba haciendo, que le pasara una propuesta con relación al precio del tour, me puse manos a la obra y a la de Dios les compartí una propuesta para irles a crear contenido con un Tour que salía el Lunes a primera hora “eso fue un viernes”. Me despedí de Leo pues viajaba para Cabo de la vela con las turistas, también me despedí muy agradecido de mis nuevos amigos Wiwas y Luntana me dijo nuevamente que me echaría la mano con su amigo dueño de la agencia para que lograra mi objetivo, de allí viajé donde Sofía, una amiga que había conocido en un voluntariado y que en ese momento vivía por Guachaca en Magdalena casualmente justo al lado de la entrada de este imperdible y donde pasé ese fin de semana con gran incertidumbre.
Domingo 4pm mensaje de Leo, Luis alístese que salimos mañana temprano para la gran Ciudad Perdida.
Por supuesto no hubo tiempo de nada, compré algunas cosas para el viaje, tocaba ir muy ligero y aunque no contaba con la indumentaria adecuada para tremenda caminata si contaba con mucha actitud y mucha felicidad de poder lograrlo.
Así fue como la vida misma se encargó de conectarme con la gente correcta en el lugar y el tiempo indicado, siendo positivo, carismático, con buena energía y lo más importante las ganas de conquistarlo todo, esto me dejó claro que los sueños si se cumplen, unos toman más tiempo que otros, pero al final todo se logra.
Conquistamos la Gran Ciudad Perdida


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